La mala salud provoca, además, que haya 1,7 millones de personas inactivas en España, que no trabajan ni buscan empleo

¿Trabajó usted la semana pasada? Esta es una de las preguntas con las que arrancan su cuestionario los trabadores del Instituto Nacional de Estadística (INE) -o encuestadores subcontratados- que preparan la Encuesta de Población Activa, principal fuente de información para conocer cómo está el mercado laboral en el país y que se actualizó este jueves con los datos del segundo trimestre. A los que responden que no, que no fueron a trabajar habiendo señalado antes que sí tienen un puesto de trabajo, los entrevistadores les preguntan por el motivo. Pues bien, entre abril y junio de este año, por primera vez, más de un millón de trabajadores en el país contestaron que no fueron a trabajar por enfermedad, accidente o Incapacidad Temporal.
Fueron, en concreto, 1.024.300 personas, algunas de las cuales estarían de baja y otras no. Pero en la práctica todas ellas se ausentaron de su puesto de trabajo en esa semana, considerada la semana de referencia de la EPA y en base a la cual se hacen todas las estimaciones. Son un 3,6% más que en el trimestre anterior; un 5,6% más que en el mismo periodo de hace un año y un 158,5% más que en el mismo trimestre de hace una década (entonces eran 396.000).
La magnitud de estas cifras demuestra el fuerte crecimiento que se ha producido en el país del absentismo por enfermedad, especialmente tras la pandemia, un problema que afecta a la productividad de las empresas y al crecimiento económico, de forma que ya está siendo vigilado por las instituciones económicas más importantes a nivel global, como los bancos centrales.
En un país en el que el 99% del tejido productivo está compuesto por pequeñas y medianas empresas el problema adquiere una magnitud superior, ya que para una compañía con pocos empleados es crucial que no falte ninguno. La patronal de estas empresas, Cepyme, citó expresamente ayer «el creciente absentismo» como uno de los «problemas graves que sigue presentando el mercado de trabajo», en su valoración de los datos.
Los motivos de esta tendencia creciente son variados. Entre ellos, los expertos mencionan el ciclo económico -cuando las cosas van mal y el empleo decrece, los trabajadores no se arriesgan a perder su puesto de trabajo, algo que ahora no sucede-; la mayor concienciación por la salud tras la pandemia, especialmente en torno a enfermedades de salud mental; el envejecimiento generalizado de la clase trabajadora (hoy un 43% de la población en España tiene más de 50 años, frente al 37,5% en 2015), que multiplica sobre todo los procesos traumatológicos; e incluso el blindaje que supone una baja por enfermedad de cara a un posible despido según la última doctrina judicial.
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